martes, 27 de enero de 2009

DIAS TRISTES PARA MUCHOS CATÓLICOS


VUELVEN LOS LEFEBRIANOS
Recuerdo como uno de los días más luminosos del Pontificado del Papa Juan Pablo II el que en la primavera del 1986 le llevó a visitar la Gran Sinagoga de Roma. Era la primera vez en la Historia en que un Papa entraba en una Sinagoga judía.
Es verdad que aquello culminaba el buen hacer de una vida con la mano tendida a quienes el llamaba “nuestros hermanos mayores”.
Una trayectoria iniciada de niño y adolescente con sus compañeros de colegio hebreos en su Katowitze natal,continuada durante la ocupación nazi de Polonia haciendo parte de la UNIA,organización clandestina para ayudar a la salvación de los judíos,y proseguida durante su Pontificado, normalizando las relaciones diplomáticas con Israel,visitando Tierra Santa con su inolvidables palabras en el Museo del Holocausto y sus plegarias en el Muro del LLanto de Jerusalém.
Fue un Papa muy respetado por el mundo hebreo y como prueba de la gran estima del Pontífice hacia ese mundo a quién siempre tendió la mano se puede recordar que la única persona que el ha nombrado en su testamento personal ha sido el Rabino Jefe de la Gran Sinagoga de roma Elio Toaff.
Así mismo quiero recordar como uno de los hechos más contundentes y a la vez más dolorosos para el Papa fue la de declarar heréticos a Lefebvre y sus seguidores a quienes excomulgó. Fue durísimo en su reacción pero no quiso doblegarse a lo que consideraba un auténtico chantaje a la Iglesia de Roma y a su persona.
Causa, por los motivos arriba expresados, dolor y asombro a muchos católicos entre los que me cuento,si es que la noticia se confirma,que el Vaticano ha levantado la excomunión a los seguidores del obispo herético.
Sobre todo causa no solo dolor y asombro,sino auténtico terror que se admita en el seno de la Iglesia Católica, habiéndole levantado la excomunión, al británico Richard Williansom que ha puesto en duda públicamente en un programa de televisión la existencia del Holocausto y de las cámaras de gas,diciendo que como mucho fueron 300.000 los judíos muertos en los campos nazis y no seis millones y que desde luego no murieron gaseados.
Creo qu éstas afirmaciones negacionistas del Holocausto son una bofetada revanchista a la labor del Papa Juan Pablo II,a los hebreos mismos y también a aquellos católicos que nos consideramos antiracistas y antinazistas.
Es una bofetada al ecumenismo y al Concilio Vaticano II.
Ese buen señor Williansom,que me resisto a llamar sacerdote católico, ha olvidado que JESÚS ERA JUDÍO.
Que su Madre María era judía.
Que San José era judío.
Que los Apóstoles eran judíos.
A lo mejor ese buen señor llamado Williansom, puede ser que también ponga en duda que aquél judío llamado Jesús fue crucificado por los romanos.
Me resisto a creer en ésta noticia.
Espero que aclaren o desmientan.
Sino,la bofetada recibida por muchos será muy dolorosa e inexplicable.

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