domingo, 9 de enero de 2011

ANGELA MERKEL Y LA POLÍTICA EXTERIOR ALEMANA EN DEFENSA DE LOS CRISTIANOS



-LA CANCILLER SIEMPRE COERENTE EN LA DEFENSA DE LA CULTURA CRISTIANA EN EUROPA Y DE LOS CRISTIANOS DONDE ESTÁN PERSEGUIDOS.
-LA LIBERTAD DE PROFESIÓN DE FE Y RELIGIÓN ES UN VALOR ESENCIAL DE LA POLÍTICA EXTERIOR ALEMANA, HA AFIRMADO.
Respetar la otras culturas no significa renunciar a nuestra cultura. El convivir con otras civilizaciones, no significa que no seamos portadores de nuestra propia civilización europea
Personalmente no creo en la política así llamada de Alianza de Civilizaciones aunque no tengo nada en contra de otras Civilizaciones bien consciente de que ellas no tienen nada que ver con la civilización en la que yo vivo.
¿Es ésto ser “políticamente incorrecto”?
No lo sé y ahora me importa poco,la verdad. Me alegra saber que hay en Europa líderes que tampoco lo creen.
Y en primer plano de ésta política clara está la canciller alemana Ángela Merkel.
Hay algo que no le falta a Ángela Merkel, su absoluta determinación en el defender sus convicciones.
Desde la época pre-unificación de Alemania, cuando era una joven profesora, cristiana, hija de un pastor protestante, demócrata convencida en un país comunista, una entre los tantos que atravesó el muro de Berlín aquella mágica noche de 1989 en medio a una multitud entusiasta de gente que pedía libertad era una persona ya determinada a trabajar por el mundo en el que creía y que el comunismo donde ella vivía no representaba.
Estuvo entre los fundadores del partido de la Democracia Cristiana en Berlín Este. Desde que era una joven alta, delgada como un fideo bajo un flequillo que todavía ahora conserva porque jamás cambió peinado, siempre estuvo segura de sí misma y afrontó los problemas con determinación.
El Canciller Edmund Kohl, líder democristiano y canciller de la Unificación de Alemania, apostó por aquella joven delgaducha causando asombro en Europa.
Nadie entonces podíamos imaginar de estar ante la que sería una líder de Alemania y de Europa, una mujer a la que ninguna dificultad iba a desviar de sus objetivos.
Así se convirtió en la mano derecha del Canciller, ministra de su gobierno, líder de la oposición democristiana cuando gobernó la socialdemocracia y hoy ella misma canciller del puño de hierro en guante de terciopelo.
Recuerda mucho en su proceder y determinación a Margaret Thacher. Defendió a su tiempo que en la constitución europea se hiciera referencia a la cultura cristiana, aunque no consiguió entonces sus propósitos.
Ella, cristiana, no tuvo inconveniente en expresar su disgusto en nombre de la nación alemana cuando estalló en el Vaticano el llamado escándalo Willianson, obispo de los lefebristas y negacionista del Holocausto judío. Explicó al Papa alemán Benedicto XVI el desprecio del gobierno alemán hacia quién pudiera negar el exterminio hebreo y pidió al Sumo pontífice que no readmitiera en la Iglesia a quién se manchaba de tal ignominia, petición que tuvo éxito junto a muchas otras de menor relevancia y que sirvió para que el Vaticano deshiciera el equívoco.
Ha sido la gobernante de Europa que más alta ha elevado la protesta ante el gobierno del Pakistán por la condena a muerte de la cristiana Asia Bibi a causa la presunta “blasfemia” contra el Islam, según acusaciones del clero más integrista de ese país. En base a una ley de corte medieval o de la Inquisición de la quema de brujas ahí existente, ello ha costado también la vida a un gobernador reformista pakistaní,abatido a tiros en un acto terrorista por un fanático defensor de esa ley.
La canciller alemana ha pedido a los gobiernos donde se han asesinado a cristianos en Oriente Medio, últimos los de Irak y Egipto, que se proteja la vida y la libertad de las minorías cristianas.
Ha afirmado “que la libertad de profesión de Fe y religión es un valor esencial, uno de los valores fundamentales de la política exterior alemana”.
Ha añadido que “una de las tareas centrales es conseguir que se proteja a nivel mundial la integridad y la vida de las minorías, también de las minorías cristianas, en muchos países”.
La Canciller alemana se ha mostrado escéptica ante la “política de la multiculturalidad” que no ve apropiada para Alemania.
Debo decir que yo, personalmente, mientras creo en el respeto y la colaboración entre varias religiones y civilizaciones, no creo que ello deba de ser a costa de renunciar a la propia tradición, arte y cultura cristianas en Europa.
Por lo tanto me parece muy bien que haya un líder de una nación importante como Alemania en Europa que piensa en éste modo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario