martes, 1 de julio de 2014

LOS TRES ADOLESCENTES ASESINADOS EN ISRAEL. ODIO QUE GENERA MÁS ODIO.



-NO TENGO PALABRAS ANTE TANTO ODIO. SOLO SE ME OCURRE ESCRIBIR AQUÍ ALGUNAS DE LAS COSAS QUE EL PAPA FRANCISCO DIJO ANTE EL MEMORIAL DEL HOLOCAUSTO.

-DESCANSEN EN PAZ ESAS POBRES VÍCTIMAS DEL ODIO HUMANO.



Naftali, Gilad, Eyal. Tres adolescentes secuestrados en modo innoble y vilmente asesinados en Israel. No hay palabras, no se sabe que decir ante tanta maldad.

Esos chicos posiblemente vivían su vida de adolescentes en modo normal, su corta vida les daría para estudiar, escuchar música, conocer a alguna chica de su edad, soñar con un futuro...Un futuro arrancado violentamente. Una sangre derramada para no se sabe que causa. Unos jóvenes por una carretera haciendo auto-stop.

Y sin embargo hubo unas mentes asesinas que planearon su secuestro y con frialdad espeluznante también su asesinato. Cogieron a los chicos como a ratones en una trampa. !Qué valientes los secuestradores!

¿Acaso tenían ellos la culpa de la historia de Israel y Palestina y de su interminable guerra?

¿Acaso podían ellos hacer algo para evitar el estado de guerra permanente en que vive su país?

¿Acaso sus asesinos no tenían hijos igualmente jóvenes como ellos ni pensaron por un momento que algún adversario bajo otra bandera podía fríamente secuestrarlos y matarlos por las buenas?

Es difícil imaginar cuanta maldad y cuan retorcida puede ser la mente de esos asesinos que no afrontan a un supuesto enemigo de frente sino que como cazadores furtivos ponen una trampa. !Cuanto daño hacen esos asesinos a la causa que dicen defender! Mal haría la Autoridad Palestina en no condenar ese vil asesinato, si en algún modo lo justificara la causa de la paz volvería muy atrás en modo irremediable.

Poco más se puede decir. Descansen en paz esos jóvenes.

Añado solo unas palabras del papa Francisco.

Ésto decía, entre otras cosas, el papa Francisco en su visita al Memorial del Holocausto en su visita a Jerusalem, recordando el Génesis:

Adán ¿dónde estás? Ya no te reconozco.

¿Quién eres, hombre? ¿En que te has convertido?

No ha sido el polvo de la tierra, del que estás hecho. El polvo de la tierra es bueno,obra de mis manos.

No ha sido el aliento de vida que soplé en tu nariz. Ese soplo viene de mi, es muy bueno.

No, éste abismo no puede ser sólo obra tuya, de tus manos, de tu corazón...¿Quién te ha corrompido? ¿Quién te ha desfigurado?

¿Quién te ha contagiado la presunción de apropiarte del bien y del mal?

¿Quién te ha convencido de que eres dios? No solo has torturado y asesinado a tus hermanos, sino que te los has ofrecido en sacrificio a tí mismo, porque te has erigido en dios.”

Impresionantes las palabras del papa Francisco. Me vienen a la mente en éste momento, he leído de nuevo éstas palabras del papa que me impresionaron profundamente cuando así se expresó en el Memorial del Holocausto en Jerusalém.

Ninguna causa existe en el mundo, ninguna, que pueda justificar el secuestro y posterior asesinato de unas jóvenes víctimas inocentes.

El odio genera solo más odio. La guerra genera solo más guerra.

La sangre derramada inocente cae como una maldición sobre aquél que la derrama.

Cuando hace poco tiempo visité Jerusalem, me acerqué al Muro Occidental y me detuve a meditar apoyando las manos sobre aquellas milenarias piedras e introduje una nota pidiendo que la paz bendijera aquellas tierras donde tanto odio y sangre se había derramado y se continúa a derramar.

Confiemos en que Dios ilumine a los hombres que allí habitan para que tengan la capacidad de no matarse entre ellos en esa Tierra donde nació Jesús, príncipe de la paz.

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