domingo, 4 de agosto de 2013

PAPA FRANCISCO CON SU NAVE DE PEDRO EN LAS PERIFERIAS DEL MUNDO

 
-LA HUMANIDAD-HORMIGUERO DE LA GLOBALIZACIÓN ES LA PERIFERIA EXISTENCIAL DE NUESTRO TIEMPO.
-LA NOVEDAD ES QUE CADA PERSONA-HORMIGA SE SIENTE ESCUCHADA Y AMADA POR FRANCISCO.
Es muy difícil poder hablar de esa novedad vertiginosa que es el papa Francisco sea para las personas que católicas y cristianas como para todo el mundo en general.
El papa es noticia en todos los periódicos y revistas, tiene portadas importantes, sus palabras se sopesan y analizan en todos los medios.
Quizá la cosa más curiosa sea precisamente la atención que el papa está suscitando más allá del mundo católico. ¿Porqué está sucediendo ésto?
Quizá la cosa se explique por la crisis de valores y de líderes en el mundo actual. La época de la globalización es profundamente inhumana, parece reducir a las personas a hormigas de un hormiguero universal donde se trabaja para sobrevivir y poco más.
Los líderes políticos mundiales parecen solo interesados en controlar el hormiguero, hacerlo producir con el menor gasto posible y tenerlo controlado, no importa que las hormigas se dejen la piel en el esfuerzo.
Las personas del mundo actual, o por lo menos muchas de ellas, comienzan a buscar una dimensión espiritual de sus vidas que a veces no tienen u otras lo tuvieron y lo perdieron en el frenesí del hormiguero.
El mundo globalizado es profundamente injusto y si por una parte está produciendo millonarios escandalosamente ricos, por otra masas de personas miserables igualmente y escandalosamente pobres.
La persona-hormiga-globalizada se siente insignificante, sus problemas parecen no importar a nadie.
Solo el papa Francisco parece ver a cada hormiga e incluso interesarse por ella y amarla.
La humanidad-hormiguero pisoteado, es quizá esa PERIFERIA EXISTENCIAL DEL MUNDO a la que alude constantemente el papa Francisco.
Por eso es altamente significativo el hecho de que la primera salida oficial del vaticano haya sido a la isla de Siracusa, allá donde llegan las pateras-miseria llenas de seres humanos hacinados que muchas veces naufragan en la indiferencia general.
Muchas de esas personas han atravesado el desierto con niños a cuestas para buscar su pan en Europa, ¿Y que hace Europa?
Europa no hace nada para ayudarles en sus miserables países de origen ni tampoco para ofrecerles oportunidades de vida. Muchos de llos perecieron en el mar.
El trozo de mediterráneo que separa Europa de áfrica es un inmenso cementerio submarino y bien hizo el papa Francisco en reprocharnos a todos nuestra indiferencia, falta de compasión e incapacidad de derramar una lágrima por ellos.
Lo que dijo Francisco en Siracusa ya es denominado la ENCÍCLICA DE SIRACUSA.
Así mismo la JMJ de Río de Janeiro, las visitas a las favelas donde se hacinan los más desheredados, el mensaje a los jóvenes de todo el mundo a no quedar indiferentes y exigir sin violencia un porvenir justo y mejor, sus palabras de condena de la CORRUPCIÓN, verdadera plaga en todo el mundo por la cual unos pocos explotan a muchos, todo eso ha recordado a Jesús expulsando a los mercaderes del templo, a Jesús predicando a los humildes no en el Templo sino en lugares públicos, en lagos, colinas, plazas y tabernas.
Creo de poder interpretar que para Jesús esas eran las PERIFERIAS EXISTENCIALES DE SU TIEMPO que no frecuentaban ciertamente escribas y fariseos.
Es por ese motivo que los pobres de nuestras periferias actuales e incluso aquellos que viven como hormigas de un hormiguero explotado en la actualidad, donde es posible que mueran miles de personas en fábricas abusivas y esclavistas en un trabajo que no es trabajo sino explotación pura, todas esas personas-hormigas se sientan amadas por Francisco.
He aquí porque pienso que el papa Francisco está llamado a ser el punto de referencia para millones de personas-hormiga que se sienten por él amadas.



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